El magnate de la prensa hongkonesa Jimmy Lai (71) y la destacada activista pro-democracia Agnes Chow (23) fueron detenidos ayer lunes en aplicación de la controvertida ley de seguridad nacional impuesta por el régimen comunista chino a Hong Kong. Estos arrestos vienen a abonar aun más las tensiones entre Estados Unidos y China.

Lai fue detenido bajo sospecha de connivencia con fuerzas extranjeras, uno de los delitos contemplados en la nueva ley que entró en vigencia a fines de junio, así como de fraude. Lai es hasta ahora el detenido de más alto perfil en virtud de la nueva ley impuesta a Hong Kong.

Agnes Chow, por su parte, fue detenida por cargos de “incitación a la secesión”, según la cuenta de Facebook de la activista.

En total, según una fuente policial, diez personas fueron detenidas ayer lunes. Entre ellos figuran dos de los hijos de Lai, y Wilson Li, un camarógrafo independiente que trabaja para el canal de televisión británico ITV News.

Jimmy Lai: dueño de un diario y una revista críticos con el régimen chino. Foto: AFP

Considerada por muchos como una respuesta del régimen chino a los meses de manifestaciones prodemocracia que sacudieron el territorio semiautónomo en 2019, la ley de seguridad nacional da a las autoridades nuevos poderes para reprimir cuatro tipos de delitos contra la seguridad del Estado: subversión, separatismo, terrorismo y colusión con fuerzas exteriores.

Los arrestos de ayer provocaron una fuerte reacción de Estados Unidos. El secretario de Estado, Mike Pompeo, se dijo estar “profundamente preocupado” por el arresto de Jimmy Lai. Su detención es “una prueba más de que el PCCh (Partido Comunista Chino) ha eviscerado las libertades de Hong Kong y erosionado los derechos de su pueblo”, añadió.

El legislador demócrata de la Cámara de Representantes, Jim McGovern, calificó los arrestos de Lai y sus hijos como “ataques atroces a los derechos humanos y a la libertad de prensa en Hong Kong”.

La Unión Europea, por su lado, denunció el recurso a esta ley para “sofocar la libertad de expresión”.

Lai es dueño de dos publicaciones abiertamente prodemocracia y críticas con el régimen chino, el diario Apple Daily y la revista Next Magazine. Al ser trasladado por los agentes desde la sede de Next, Lai aseguró a los periodistas allí presentes que no podía “preocuparse demasiado” y que se “tomará las cosas como vengan”.

Aunque la Policía aseguró que no entraría en la redacción pese a contar con una orden judicial, el diario Apple Daily informó que algunos agentes accedieron a ella y revisaron documentos en las secciones de noticias financieras y políticas.

Muchos de los periodistas del diario, que trabajaban desde casa debido a la tercera oleada de contagios del coronavirus que asola Hong Kong, se personaron en la oficina para mostrar su apoyo a Lai y a los otros directivos detenidos.

Uno de ellos, un veterano reportero que prefirió permanecer en el anonimato, aseguró a EFE: “Todos sabíamos que acabaría llegando este día, pero no esperábamos que fuese tan rápido. Estamos muy enfadados, más que preocupados. Estamos enfadados con que la Policía haya venido a la redacción y haya revisado nuestros documentos. Nos han pedido la documentación y han apuntado nuestros detalles personales”.

Chris Patten, último gobernador británico de Hong Kong, acusó a las autoridades de llevar a cabo “el asalto más escandaloso posible sobre lo que queda de la prensa libre en Hong Kong”.